Bajo un país en manifestación se llevo a cabo el Gran Premio de Bahrein. Entre polémicas y temor los equipos llegaron a la isla del golfo pérsico, algunos se vieron atrapados en medio de las protestas como fue el caso de Force India, quien decidió no ir las segundas prácticas libres que finalizaron el día viernes. Sin embargo, hay quienes defendían la realización del gran premio en la isla usando como excusa que deportes y política no deben mezclarse. Es la expresión mas hipócrita que he escuchado, especialmente en la Fórmula 1, un tipo de practica donde el dinero es el principal interlocutor. Y un ejemplo muy evidente se apreció hoy que Francia abre espacio en el calendario, y se dice se alternara con Spa-Francorchamps pero bien sabemos, sin desprestigiar al circuito Paul Ricard, no es comparable con el circuito belga, solo que lamentablemente Bélgica no es rentable a las políticas económicas de la categoría F-1.
Bien, volviendo al clima de Bahrein, mientras las gradas del circuito se apreciaban vacias, y en las afuera de éste un cordón de seguridad impedía el acercamiento a cualquier manifestación, Sebastian Vettel completa un gran fin de semana competitivo, lo que hace ver que su problema de adaptación al nuevo escape utilizado por Red Bull lo hizo volver a la competitividad, ya que en China uso el escape de comienzos de pretemporada y no obtuvo buenos resultados y recibe el premio mayor de manos de el principe Salman ben Hamad ben Isa Al Jalifa (pero política y deporte no se mezclan). Kimi Raikkonen y Roman Grosjean acompañaron en los laterales del podio a Sebastian Vettel. Excelente para Lotus y otra carrera en la que hay un ganador diferente y dominio de un mismo motor, recordando la imposición del motor Mercedes en China, quienes por cierto fue la gran decepción en este gran premio.
Es todo lo que quiero comentar del gran premio de Bahrein, ya que en medida de apoyo a los protestantes de este país quienes pedían la no realización del gran premio decidí no ver la carrera, y mantuve mi posición no porque esté en contra de la competencia, sino porque mientras un gobierno se aferra a un poder y se niega a escuchar las exigencias de los ciudadanos y la FIA mantiene un sin fin de limitaciones en nombre de la seguridad, consideré un total descaro acceder a correr en un país donde un gobierno se impone a través de represión.
Claro, quien nunca ha vivido represión jamás comprenderá de lo que hablo, para otros como es el caso de los representantes comerciales de la Formula 1 es mucho más fácil cerrar los oídos, taparse los ojos y abrir los bolsillos, si a final de cuentas es solo una semana, y el circo desmonta su carpa y deja la isla del golfo pérsico, acompañando su camino de vuelta en medio de una cadena humana de seguridad mientras Bahrein sigue con sus conflictos y solo se nombrara hasta el próximo año y si las protestan continúan, los espectadores preguntaremos una vez mas, este año se celebrará el Gran premio de Bahrein (?), y nos queda recordar que el contrato con el circuito es hasta 2016.











