Hoy no he comenzado el día con buen pie, después del insulto del despertador anunciando que eran las 6:20 am, hacer mi respectiva higiene matutina, buscar la ropa de mi hijo y disponerme a preparar un rico café, encendí el teléfono móvil y me llego el mensaje que esperaba con tanto miedo. Mi madre me decía: «Se nos fue Papá».
Las lágrimas invadieron mis ojos y luego mi rostro de forma incontrolable, mientras buscaba las palabras sutiles de decirle a mi hijo (quien aun no supera la partida de su abuelo paterno) y al decirle, del mismo modo que me lo dijeron a mi, Se fue el abuelo César, me acarició el cabello desde la cama, y me dijo «Mamá, no llores, el biscabuelo, tendrá una vida mas linda en otro lugar que no es esta tierra tan triste que ahora tenemos», y lloré más porque de niña mi abuelo, o Papá como yo le decía, me dijo esa misma frase cuando perdí a una pequeña amiga; y así sucesivamente todos los recuerdos de las cosas que viví junto a él venían a mi mente e incluso recordé con ironía cuántas personas mataron a su abuelo para librarse de algún examen al que no llegaron a tiempo en la universidad y veían como anécdota graciosa el hecho de que el profesor les diera las condolencias, nunca le encontré la gracia, para quienes me conocen saben lo mucho que significan mis familiares, y quienes tenemos la fortuna de disfrutar de los abuelos, saben cuánto se les ama.
Hoy no tengo mucho que decir, solo admitir que se fue el abuelo, y me faltan fuerzas para decir «Adiós Nonino» como recita el tango del maestro Piazzola. Mi abuelo me dio mucho, tanto que me sentía superior a mis primos. Soy feliz, y en medio de lágrimas, se me escapa una sonrisa de saber que fui la niña de sus ojos, nadie jamás me quitará ese lugar.
Buen viaje papá, y disfruta mucho de la vida linda en ese lugar que es mejor que esta triste tierra…
SerenaRF1