«Ella es una mujer especial, como caída de otro planeta»– Sí, realmente es caída de otro planeta, ella la que no tuvo las buenas oportunidades que nosotros tenemos, pero vaya que se esforzó para que no nos faltara nada. Puedo decir con propiedad que nadie se atrevió a tocar a mis hermanos ni a mi, porque mi madre jamás permitía que nos mirasen siquiera de mala manera y quien la conocía le temía, porque su protección y amor no tienen limites. Con toda y esta descripción también fue una mujer imparcial, no creía nada hasta escuchar las dos versiones si por casualidad nos habíamos metido en líos, y sacando sus conclusiones sabia quien tenia razón.
Las etapas de las madres transcurren de este modo:
Super mujer: Sabe mas que cualquier otra persona, es doctora, enfermera, maestra, cantante, chef, domestica, transporte escolar, niñera, alma de tus fiestas, esposa, ama de casa, y también cumplir con su empleo.
La villana: Hemos llegado a la adolescencia, y somos incapaz de comprender porqué ella, esa mujer, no nos da el permiso para ir a las fiestas, salir con las amigas, debes cancelar la invitación que te hicieron a cenar, te controla el tiempo al teléfono (en mis tiempos) o simplemente no le permitía la llegada a los chicos que a ti te parecen bien. Y al final llegado el momento como paciente que esquiva al psicólogo, pero con toda la paciencia siempre terminas escuchándola, y así sucesivamente entre tu rebeldia e inmadurez de pensar que el mundo es tuyo a veces la hacemos a un lado hasta que por fin llega la madurez…
La ídolo: Ahora soy madre y con un hijo de 8 años me ha tocado quitarme el sombrero ante esta mujer que hoy reconozco siempre tiene la razón. Que no es mas que un verdadero ejemplo de fortaleza, un pilar con carácter que incesantemente se mantiene aun en pie y a sabiendas de estamos formados y establecidos nos hace saber que su labor no acaba, aun nos llama para asegurarse que estamos bien.
Y como la vida es un ciclo ahora comienzo yo a recorrer mi rueda, y ser desde la super mujer, llegar a la villana y convertirme en ídolo, apenas comienzo, pero vengo de la mejor escuela y pacientemente como lo hicieron conmigo viviré mis etapas orando para no perder el amor y el control. Hasta que mi hijo comprenda que pase por la universidad de la vida, sera difícil, porque una madre jamás quiere ver sufriendo a un hijo, y quiere que no cometa errores y como dice el poeta Ruben Blades, «que el deber de un padre no aca jamas,que el amor de padre y madre no se cansa de entregar y que deseamos para nuestros hijos lo que nunca hemos tenido…»
Nadie aprende por cabeza ajena, pero me gustaría que este café de hoy sea de reflexión. Feliz día a todas aquellas que asumieron el reto de ser madre y se comprometieron con la vida para formar mejores personas, dando crédito al refrán que reza, Madre solo hay una.









