Bajo todo el derroche de glamour Mónaco siempre es una carrera especial. Aunque muchas personas la tachen de carrera sosa y de trenecito, ver los monoplazas a velocidades cercanas a los 300 km/h y con medias que superan los 150 km/h en un trazado tan estrecho, sinuoso y que no perdona casi ningún error para mí siempre es algo especial: es una carrera de otra época que afortunadamente ha sabido mantenerse en el calendario.
Para los amantes de la emoción en pista, de la lucha cuerpo a cuerpo y de los adelantamientos, esta habrá sido sin lugar a dudas una carrera bastante aburrida: sin apenas adelantamientos y, lo que es más raro, sin Safety Car que ofreciera alguna posibilidad adicional en la carrera, ya que únicamente se desplegó en las primeras vueltas y no afectó para nada al desarrollo de la prueba. Pero yo he disfrutado como un niño: inicio de infarto y, aunque tras la parada en boxes de Vettel la carrera se durmió un poco, el final con la incertidumbre de la lluvia y con los seis monoplazas líderes rodando tan pegados volvió a deparar algo de emoción.
La salida, como nos tiene acostumbrados el trazado monaguesco, no estuvo exenta de incidentes. La primera curva tiene una única trazada y la pista es estrecha, por lo que cuando Alonso se desplazó hacia el centro de la pista y Grosjean hacia su izquierda, la colisión con Schumacher fue inevitable y el piloto francés dijo adiós a la carrera, haciendo un trompo que dejó su coche en mitad del trazado y obligando a muchos pilotos a saltarse la primera chicane. Desgraciadamente, esto causó un segundo accidente, provocando que el venezolano Maldonado se llevara por delante al siempre sonriente Pedro de la Rosa, quien tenía esperanzas de hacer una buena carrera en este circuito.
Una vez superado el primer escollo, y una vez retirado el coche de seguridad para poder retirar los restos del accidente, comienza la carrera de la economía,( ironico usar esta palabra en Mónaco): todos querían ir a una única parada y esto obligaba a ser muy cuidadoso con las gomas. La cabeza de carrera se iban dando espacio unos a otros, pero sin permitir que nadie se escapara demasiado, manteniendo el orden establecido tras la primera curva: Webber, Rosberg, Hamilton, Alonso, Massa y Vettel. Tras ellos rodaba Räikkönen, pero pronto se quedó descolgado al sufrir un excesivo desgaste de sus neumáticos.
La tranquilidad terminó cuando al final de la vuelta 27 Rosberg decide entrar en boxes a cambiar neumáticos, tratando de adelantar así a Webber. Esto obliga a todos los pilotos a parar en las siguientes vueltas. De esta forma, Webber para dos vueltas más tarde y mantiene la posición. Alonso aguanta detrás de Hamilton y, cuando éste entra en boxes, permanece en pista una vuelta más pintando todos los tiempos de morado y marcando una vuelta 3 segundos más rápida que la de Hamilton, lo que le permite adelantarle.
Y aquí es donde me planteo la única incógnita para mí de la carrera: si hubiera seguido en pista, ¿podría haber alcanzado a los dos primeros? Solo en Ferrari sabrán si aún tenía neumáticos suficientes para eso, ya que estuvo toda la primera parte conservando al máximo sus gomas. Desde mi punto de vista, creo que pecaron de conformistas y no quisieron arriesgarse a un SC o a una bajada inesperada de rendimiento de los neumáticos. Adelantar a Hamilton era suficiente premio y estando por delante de Vettel, no quisieron arriesgar más.
Una vez habían entrado todos, sólo quedaba Vettel que retrasó su parada más que el resto de pilotos al partir con los neumáticos blandos en lugar de los súper blandos. Y aquí me quito el sombrero ante el piloto alemán: con unos neumáticos ya bastante castigados, mantuvo un ritmo constante en torno a 1:19 que el resto de pilotos con neumáticos nuevos no pudo alcanzar. ¿Los estaría Webber frenando a propósito? Personalmente lo dudo, ya que en cuanto Vettel hizo su parada, el ritmo del pelotón de cabeza bajó casi 2 segundos, pero debemos recordar que la F1 es un deporte de equipo y, de haber sido así, bravo por la estrategia del equipo Red Bull, ya que tras hacer la parada Vettel logró adelantar a dos rivales, colocándose en la 4ª posición que mantendría hasta el final.
El final de carrera pudo ser de infarto por la lluvia que amenazaba caer sobre el circuito, aunque finalmente no cayó agua suficiente como para alterar en algo las posiciones de los pilotos. Sin embargo, si propició lo que desde mi punto de vista fue la pifia del Gran Premio: el equipo Toro Rosso llama a Vergne a boxes y le calza neumáticos intermedios, lo que le hunde en la clasificación, cayendo desde el 7º puesto hasta el 12º, quedando así fuera de los puntos.
Con este resultado, somos testigos de un nuevo récord, 6 ganadores distintos en 6 carreras, y un nuevo líder del mundial, Fernando Alonso, que tiene a los dos pilotos de Red Bull a sólo 3 puntos de él. Las estadísticas se vuelven mas interesantes y esto no hace más que aumentar las ganas a que llegue el próximo GP: Canadá, dentro de dos semanas. Otro circuito impresionante, ¿quién estrenará este año el muro de los campeones? y ¿qué nos ofrecerá Pirelli?
Rafael Campos
@rcampos86










